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Sobre STC...

Sic Transit Chamaeleonidae (o Así Transita el Camaleón) es ver la vida como un colorido y rapaz reptil. Cambiante, inconstante y a veces exasperante, este camaleón tiene una sola pregunta en la boca: ¿Qué puede cambiar la naturaleza de un hombre? La respuesta, por algún lado en estas líneas.

Failures at communicational processes cause kamikaze attacks // Reflexiones sobre la (des)información

Otro artículo viejo, pero que puede servir para la reflexión.

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Estoy seguro de que Pearl Harbor comenzó por algún error en las comunicaciones internas de Japón. Probablemente algún japonés dijo: "Oh, los norteamericanos hacen zapatos de porquería" al ver sus Nike con un hueco en la suela, otro lo escuchó y pensó automáticamente: "Es cierto, los norteamericanos son una porquería", y resulta ser que ese que se figuró que los norteamericanos eran una porquería tenía un amigo que era consejero del emperador Hiroito. El consejero, al escuchar tan profunda reflexión y al ponderar las posibilidades de una guerra contra la porquería norteamericana, la hizo saber al monarca, y el Emperador, obviamente, vio todas las aristas posibles de esa idea. Acto seguido, pum y aviones estrellándose contra un puerto, una nación y una ideología que ni de broma se esperaban un ataque transoceánico. ¿Consecuencia final? Japón destripado.

Quién sabe, tal vez la cosa haya sido así, una muestra de lo que logra una información mal dada, que se convierte en una bola de nieve (aunque en Japón no vean esas blancuras salvo en el tope del Monte Fuji), que termina por provocar una avalancha de acciones y que al final todos lamentan. Claro, siempre hay aspectos positivos, pero generalmente la metida de pata hace a alguien lamentarse de apresurarse en actuar o siquiera de haber imaginado tan idiota idea.

Todos vivimos en Japón y todos somos el japonés que escucha al otro quejarse por los zapatos Nike con la suela rota. Escuchamos a alguien que estimamos como una valiosa fuente de información, y los que nos damos el tortazo después somos nosotros. Y claro, pagamos con platos rotos y heridas de ego la (des)información de la otra persona. Por eso, los mejores para adquirir información somos nosotros mismos. Así por lo menos aseguramos que si terminamos como Japón -destripados-, será nuestra propia y única culpa. En lo personal, no confío en referentes más nunca. Así podré jugar mis cartas mejor.

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